miércoles, 2 de febrero de 2011

Hoy no hubiera ocurrido


El transfugismo ha tenido un protagonismo excesivo en la política benalmadense durante muchos años. En nuestro municipio, lejos de ser un último recurso para disolver un gobierno que perjudique a la ciudadanía y el bien general, se ha convertido en un arma política utilizada por políticos sedientos de poder para prolongar un status-quo que los benalmadenses habían rechazado en las urnas. Ya ocurrió en la pasada legislatura, en la que Enrique Bolín zanjó su pacto de gobierno con el PP prescindiendo de Jesús Fortes y otros dos ediles de su partido para quedarse con Antonio García Santana y así garantizarse una cómoda mayoría para segur gobernando Benalmádena a golpe de pelotazos urbanísticos. Y ha vuelto a suceder en el presente mandato, en el que la voluntad de cambio del pueblo fue totalmente ignorada para que los de siempre saciasen sus ansias de poder. Las aspiraciones egoístas de una concejala mediocre provocaron el regreso a la Alcaldía del mismo equipo que los votantes de Benalmádena habían castigado mediante una estrepitosa derrota en las urnas. Un asalto a la voluntad popular que, lejos de beneficiar al Ayuntamiento, provocó una parálisis en la gestión municipal que aún dura. 

Afortunadamente, aquellos partidos acostumbrados a recurrir a la moción de censura para obtener el poder que le fue negado en las urnas van a empezar a tenerlo bastante más difícil para colmar sus egoístas aspiraciones. El pasado sábado se publicó en el BOE la Ley Orgánica 2/2011 del 28 de enero, por la que se modifica la ley de 1985 que hasta el momento regulaba la figura de la moción de censura a un alcalde. Un cambio muy necesario que saneará el funcionamiento democrático de los ayuntamientos, ofreciendo a la ciudadanía nuevas garantías de que la voluntad de su voto se respetará hasta las siguientes elecciones. 

En virtud de esta nueva ley, el voto de un sólo concejal jamás podría provocar un cambio de gobierno: debe contar con el apoyo del resto de concejales del partido con el que participó en las últimas elecciones. Una forma de dotar de sentido y coherencia política a las siempre polémicas (y en el caso de Benalmádena, totalmente interesadas) mociones de censura.


De esta forma, comprobamos como, 17 meses después, la moción de censura que me arrebató la Alcaldía, además de injustificada y originada por oscuros intereses personales, sería totalmente ilegal. Esperemos que las nuevas reglas del juego traigan por fin la ansiada normalidad democrática al Ayuntamiento de Benalmádena.

jueves, 20 de enero de 2011

No ceder a las provocaciones

Cuando decidí hace algunos meses abrir este blog, mi deseo era acercaros al día a día de mi labor política desde una perspectiva mucho más cercana y humana. Por ello, quiero aclarar que no es mi intención convertir esta bitácora en un espacio para manifestar mis quejas y lamentos ante el giro rastrero y personalista que algunos se empeñan en dar a esta campaña para las elecciones de 2011. Lo que no quiere decir que vaya a permanecer con los brazos cruzados ante ataques y provocaciones que sólo buscan enturbiar mi imagen pública como candidato.

Creo que cualquier profesional de la información puede confirmar que siempre he sido para los medios de comunicación una persona cercana y accesible, tanto en mis dos años como alcalde de Benalmádena como en el tiempo que llevo trabajando para el municipio desde la oposición. Siempre estoy abierto al diálogo y, por supuesto, a las críticas constructivas expresadas con educación y coherencia. Nunca he negado a un periodista una entrevista, y siempre me he mostrado respetuoso y comprensible con la línea editorial de cualquier medio. Muy diferente es mi postura ante la mentira y la tergiversación malintencionada y deliberada, especialmente cuando aparece disfrazada bajo el supuesto rigor y seriedad de una información aparecida en un periódico. Tal y cómo anuncié recientemente, no estoy dispuesto a consentir ni una sola falsedad más sobre mi trabajo al frente del Ayuntamiento.

Me parece muy triste que un medio recurra a la rectificación sólo cuando media la amenaza de una querella. Y que el responsable de dicho medio, lejos de asumir que se ha equivocado, prescinda de cualquier decoro y del más esencial civismo y recurra al grito y la falta de respeto, a la pataleta provocadora, como únicos argumentos para defender su falta de profesionalidad.

Ayer por la noche, en la propia sede del partido que representó en Benalmádena, tuve que aguantar una actitud como la que acabó de referir de alguien que se dice periodista, pero jamás se tomó la molestia de contratastar ninguna de las informaciónes sesgadas que difunde desde su cabecera. No es plato de gusto para nadie recibir tales provocaciones por parte de un completo desconocido, y más delante de los compañeros del partido.

Quiero dejar claro, tal y como siempre he dicho, que jamás caeré en dichas provocaciones. No pienso rebajar el nivel de mi discurso político e iniciar una guerra con mis rivales para ver quíen es capaz de caer más bajo con tal de difamar al adversario. Este año marca un momento decisivo para Benalmádena. No pienso dejar pasar la oportunidad de dedicar todos mis esfuerzos y energía en lo único que ahora importa: el futuro de mi municipio.

lunes, 10 de enero de 2011

Dignidad y honradez frente al todo vale



Que no iba a ser una batalla limpia, lo sabíamos. Que iban a emplear todos los medios a su alcance para falsear la realidad y moldear los hechos a su gusto y beneficio, aún a costa de utilizar los recursos y subterfiugios más viles y chabacanos, también. ¿Qué podíamos esperar del batiburrillo de siglas e intereses políticos que integran el equipo de Enrique Moya; gente que se agarra al poder como una garrapata, con el único objetivo de estrujar al Ayuntamiento hasta que no le quede ni una gota?

Dignidad, honestidad y honradez son palabras que ellos tan sólo usan para su defensa, como si los demás no tuviésemos, sin pensar ni por un momento que fuimos nosotros los que les dimos significado a esas palabras.
Nosotros, que ganamos honrada y honestamente las elecciones municipales. Nosotros, que de una manera digna convencimos al electorado mediante la fuerza de nuestras ideas y convicciones y el valor de nuestro  programa electoral. 

Frente a nosotros, esa unión de intereses personales auspiciada por el PP que encabeza el actual alcalde, y cuyo único fin era llegar al poder costase lo que costase. La prueba más clara de esta afirmación es que  tuvieron que llegar a la Alcaldía mediante una moción de censura, sin fundamento, sin motivo, sin base. ¿Pero quién necesita motivos, base o fundamentos, cuando empresarios de medio pelo que hacían su agosto a costa del erario público perdían su poder? ¿Quién necesita motivos, base o fundamentos, cuando ellos, sin oficio ni beneficio alguno, se veían de patitas en la calle?

La verdad es que para hacer lo que hicieron y hacer lo que hacen, no necesitan motivo alguno. Tan solo les sirve la idea de que todo vale, y todo no vale. Sólo vale la honestidad, la honradez y la dignidad, palabras que, evidentemente, a ellos les suena a chino. Por ello, nosotros continuaremos trabajando por lo verdaderamente importante: sacar a Benalmádena del atolladero financiero y organizativo en el que esta tropa le ha metido. Trabajaremos siempre con un único afán: que nuestras ideas y propuestas para Benalmádena sean las mejores.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Un proyecto de ideas frente a la política de la confrontación


A seis meses de las próximas elecciones municipales, el clima político de Benalmádena se está enrareciendo hasta unos extremos intolerables. La confrontación política, el duelo de ideas o la fiscalización de la gestión municipal por parte de los partidos de la oposición entran dentro de la normalidad de la tarea política. La descalificación personal basada en el engaño y la tergiversación, el acoso y derribo de la imagen pública del rival político o que un equipo de gobierno dedique más tiempo a difamar  a la oposición que a trabajar por el municipio cuya Alcaldía ocupa, escapa a lo que se considera un ejercicio legítimo y honesto de la actividad política.

En las últimas semanas, Enrique Moya y el PP de Benalmádena ya han mostrado a las claras cúales son las cartas que van a jugar en la inmenente campaña electoral de cara a los comicios de 2011: el ataque directo y personal como vil estrategia para enfangar mi imagen como candidato. Aún con los numerosos problemas que atenazan a nuestro Ayuntamiento, a pesar de la multitud de pequeños y medianos proveedores cuyos negocios se encuentran al borde del abismo financiero por el nulo compromiso de pago del cuatripartito; con las crecientes tensiones que empiezan a multiplicarse entre sus socios de gobierno; a pesar del colapso en el  que han sumido el progreso de Benalmádena, paralizada por la incapacidad del cuatripartito de generar proyectos o ideas que dinamicen su desarrollo; han decidido dilapidar esfuerzos y tiempo de su mandato para lanzar ridículas e insostenibles cortinas de humo cuyo único propósito es afear mi imagen pública y arrojar dudas sobre mi capacidad política.

Sólo existe dos motivos por los que un alcalde y sus concejales deciden priorizar la difamación y el ataque personal sin escrúpulos por encima de los proyectos y la capacidad de ilusionar a sus vecinos como recursos para garantizarse el apoyo y la confianza de sus votantes: la absoluta ausencia de propuestas, ideas y un modelo sólido de ciudad para la localidad, y el miedo ante la popularidad y el crédito del que si goza su contricante en las urnas.

Si algo me brinda ese apoyo que me transmiten los vecinos en la calle, es la seguridad de que podemos seguir apostando por nuestro proyecto de futuro para Benalmádena. La confianza de compartir una visión de ciudad con todos los benalmadenses. En este sentido, tenemos muy claro que la nuestra será una campaña de búsqueda, debate y desarrollo de las mejores ideas para el progreso de Benalmádena. Nuestro trabajo será el que ofrezca la medida de nuestra valía como políticos, mientras nuestros rivales pierden su tiempo al frente de la Alcaldía señalándonos con el dedo.






miércoles, 27 de octubre de 2010

Volvamos a mirar al mar

El pasado fin de semana, participé en la constitución oficial del Foro Socialista del Litoral de Málaga. Un punto de encuentro y debate abierto a la participación activa de la ciudadanía que pretende impulsar un nuevo municipalismo en la Costa del Sol, asumiendo las singularidades de cada uno de sus municipios pero teniendo claro que todos pertenecemos a un mismo litoral, con los mismos problemas y necesidades. Ya va siendo hora de pasar página a ese municipalismo egoísta y caduco, patentado por ciertos grupos independientes de infausto recuerdo, y perpetuado por alcaldes sin ideas ni proyectos de futuro, que han convertido nuestras costas en un auténtico ejemplo de despropósito urbanístico.

Gracias a los recursos inestimables que hoy nos ofrecen las redes sociales, podremos establecer unas vías de comunicación e intercambio de ideas con la ciudadanía para recoger todas sus propuestas de cara a la mejora de nuestro litoral. También queremos acercar nuestro planteamiento a cada una de las localidades del litoral, para lo que contaremos con el apoyo esencial de las agrupaciones locales. Tenemos claro que si queremos un futuro mejor para nuestro litoral, debemos construirlo hombro con hombro con nuestros vecinos.

Durante la sesión constitutiva del Foro Socialista del Litoral, me toco defender frente a mis compañeros una de las bases esenciales del proyecto: 'Un litoral que mire al mar, impulse su reforestación y cuente con espacios verdes'. Defendí que no podemos seguir viviendo de espaldas al mar, que la idea de vincular el progreso con un crecimiento urbanístico desaforado no puede ser ya más caduca, y que nuestras playas, lejos de ser únicamente un reclamo turístico, es el recurso más valioso para garantizar y seguir mejorando la calidad de vida de los malagueños, un espacio para el ocio y disfrute, un punto de encuentro social para los ciudadanos.

El Foro Socialista del Litoral vertebrará buena parte de nuestra acción política como partido en los próximos meses. Pero su labor quedará completamente coja sino conseguimos involucrar a nuestros ciudadanos en este proceso de búsqueda de ideas y propuesta de futuro. Por todo ello, os invito a participar en el proceso y a que volvamos juntos a mirar al mar.



martes, 5 de octubre de 2010

Huir de la isla desierta

El pasado sábado 2 de octubre participé en Sevilla en el acto de presentación de los candidatos socialistas para las grandes ciudades. Un multitudinario evento presidido por José Luis Rodríguez Zapatero y José Antonio Griñán que volvió a demostrar la fuerza e ilusión que siguen impulsando a nuestras siglas en la comunidad andaluza.

También quedaron patentes los aires de renovación que empiezan a regir la organización de los actos electorales. Lejos de aislar a los candidatos en sus atrios, ahora apostamos por acercarlos al ciudadano. Mostrar su perfil más humano y cercano. Un candidato debe hablar con sus ciudadanos de tú a tú. Es la única manera de abordar con rigor y conocimiento de causa los grandes retos de la política municipal.

Durante el acto, se recurrió a una fórmula original y amena para dibujar de un trazo el perfil humano de los diversos candidatos: la clásica pregunta sobre qué priorizaríamos en nuestro equipaje si nos vieramos aislados en una isla desierta.

Desde luego, encontrarme recluído en medio del mar me despertaría una urgente necesidad de huir. Por ello, no dude en afirmar que optaría por llevarme una canoa para volver cuanto antes a Benalmádena.

Observando la total ausencia de proyectos y la parálisis que actualmente atenaza la gestión del Ayuntamiento de Benalmádena, uno no puede evitar realizar analogías fáciles. Y es que nuestro equipo de gobierno parece vivir aislado en esa isla desierta, disfrutando de un sol que hace muchos meses que ha dejado de calentar al resto de los benalmadenses. Pero una canoa resulta insuficiente para garantizar la huída de tanto naúfrago político. Estoy seguro que el pueblo de Benalmádena ya les estará preparando un cayuco para mayo de 2011...

viernes, 24 de septiembre de 2010

La lista más votada

Recientemente, el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, reclamaba ante los medios de comunicación la necesidad de reformar la Ley Electoral para garantizar que en cada ayuntamiento de España gobernase la lista más votada. Seguro que a cualquier benalmadense le sorprenderán estas declaraciones. Y es que el alcalde que actualmente rige su Ayuntamiento, Enrique Moya, no fue ni tan siquiera el segundo más votado: únicamente obtuvo 3.000 votos en una ciudad que ya supera con creces los 50.000 vecinos. Y participó en los comicios bajo las siglas del partido que lidera Rajoy. Supongo que el secretario general del PP, a poco que mantenga una mínima coherencia en su discurso político, no pudo evitar sentirse incómodo al recibir el escudo de Benalmádena de manos de un político que ni siquiera representa a una quinta parte de sus vecinos.

Desde luego, podemos extraer una conclusión clara y directa de esta proporción de votos: Benalmádena cuenta con un alcalde con el que no se identifica la gran mayoría de los ciudadanos. Nadíe puede negar que en las elecciones municipales de 2007 los benalmadenses expresaron un mensaje muy claro y directo con su voto: el deseo de un cambio. Un deseo que acabó destronando de su poltrona a Enrique Bolín, después de 12 años de excesos políticos, además de expresar el rechazo a la lista por la que apostó el PP, liderada por uno de los hombres fuertes del bolinismo.

Lejos de respetar la voluntad ciudadana, desde el PP prefirieron orquestar un asalto al poder con la complicidad del partido de Jesús Fortes y los jirones del GIB-Bolín, además de una tránsfuga. Precisamente, las fuerzas políticas a las que los benalmadenses le habían dado la espalda. No fue una moción motivada por el caos y el desgobierno, sino por la ambición de poder, por el egoismo de los que quieren que nada cambie para que sus intereses sigan inamovibles.

Más de 18 meses después, la situación de colapso a la que ha llevado el cuatripartito a este municipio demuestra la absoluta invalidez de cualquier argumento que pretendiera defender que Benalmádena fuera gobernada por una de las listas menos votadas. Seguro que los benalmadenses sabrán valorar este gesto del PP en las próximas elecciones.